Sunday, March 06, 2005

MODELO DE DESARROLLO ESTABILIZADOR

Modelo de desarrollo estabilizador

El sexenio del presidente José López Portillo llevó al límite todas las distorsiones del modelo de desarrollo estabilizador y fue el origen de una larga década pérdida para el crecimiento del país, aunque en el aspecto político las medidas que adoptó en materia electoral, sentaron las bases de un proceso de cambio que concluyó con la alternancia en el 2000.Así evaluaron investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el periodo del ex mandatario fallecido ayer y quien gustaba de considerarse a sí mismo como el último presidente surgido de la Revolución mexicana.López Portillo desaprovechó la oportunidad de usar el excedente petrolero para impulsar un nuevo estilo de desarrollo y llevó a una inestabilidad creciente que derivó en la crisis de 1982 y a una larga década perdida, afirmó el doctor Celso Garrido, profesor investigador del Departamento de Economía de la UAM.Tras calificar de conflictivo y mesiánico al ex presidente, el doctor Celso Garrido resaltó que en ese sexenio se llevaron al límite todas las distorsiones generadas por el modelo de desarrollo estabilizador del país, las cuales iniciaron desde principios de los años 70 tiempo en que ya había entrado en crisis el modelo.En entrevista, destacó que la crisis de 1982 frenó el proceso de inversión - público y privado- de esos tiempos y que al final de su mandato fabricó una deuda cercana a los 60 mil millones de pesos.Sobre la privatización de la banca, opinó que fue una forma de gestar la crisis, que en lugar de generar un proceso como el Fobaproa, provocó por medio de un proceso inflacionario, una renovación de los créditos de los deudores de la banca. Reconoció que sería absurdo calificarlo como el único culpable de los errores del sexenio, ya que el saldo negativo fue el resultado de políticos, industriales, banqueros y prestamistas internacionales, entre otros actores.Al hacer un balance sobre el aspecto político de aquel sexenio, el maestro Pablo Javier Becerra, investigador del Área de Procesos Políticos de la UAM, señaló que López Portillo tuvo un gran acierto, que fue la reforma política de 1977, con la que se logró --por primera vez-- abrir el sistema político mexicano.Recordó que esta Reforma permitió la incorporación de nuevos partidos, como el Comunista, Demócrata Mexicano y Socialista de los Trabajadores, en la elección de diputados de 1979. Además, en esa ley se establecieron los mecanismos para que las fuerzas políticas existentes tuvieran acceso a la cámara baja, por medio de los diputados de representación proporcional.Indicó que también se permitió que los partidos políticos tuvieran acceso al financiamiento público. "Con estos tres elementos centrales se logró que en los años posteriores entrarán nuevos partidos políticos al sistema (Revolucionario de los Trabajadores, en 1982) y que las elecciones fueran realmente competitivas".El especialista en partidos políticos y procesos electorales puntualizó que con la Reforma de 1977 se establecieron las bases para el proceso político del cambio, que culminó con la alternancia del 2000.Sostuvo que esta Reforma, que tuvo como artífice de detalle a Jesús Reyes Heroles, entonces secretario de Gobernación, surgió a partir de la falta de competencia que vivió el propio López Portillo en el proceso electoral que lo llevó a la presidencia, por lo que también fue calificado como ilegitimo.Negó, sin embargo, que deba ser considerado como el último presidente de la Revolución Mexicana, como el propio ex jefe del Ejecutivo solía denominarse en sus memorias y en entrevistas periodísticas, sino que fue el último mandatario de un ciclo del Estado Mexicano surgido de la lucha armada de 1910 que se caracterizó por la falta de competitividad y el autoritarismo.
http://www.comunicacionuniversitaria.uam.mx/boletines/anteriores04/feb18

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